Alternativas a la invisibilidad

(Alternatives to the invisibility. clic on Read More for a basic English translation)

En lo que concierne a la edición de bandas sonoras españolas, tiempos pasados fueron mucho mejores: no hace muchos años, salían al mercado anualmente un buen número de bandas sonoras, al menos hasta alcanzar una cantidad óptima que evidenciaba el interés por la música de cine de nuestro país. Hoy, por el contrario, el panorama es poco menos que desolador: apenas una docena de bandas sonoras se editaron en 2011 y este 2012 apunta a que la cifra va a ser mucho más baja.

Hoy son muchos más los que aplauden a los compositores españoles en foros o redes sociales que los que efectivamente compran sus bandas sonoras, y podría pensarse que ello es por desapego o desinterés, pero no creemos que sea por eso. La pasada semana ofrecimos en The Spanish Connection una entrevistaPascal Gaigne en la que acompañamos la banda sonora íntegra de su documental, y las visitas fueron espléndidas.

Hay varias razones que explican esta decadencia, y la principal es naturalmente la económica. Si las bandas sonoras españolas no se venden, no tiene mucho sentido que las discográficas que las editan (que no son ONG, son empresas con voluntad de negocio) sigan apostando por ese mercado. Cierto es que, en el caso particular de estas discográficas, hay un factor añadido y es la sorprendente torpeza en quienes, haciendo un considerable esfuerzo por lanzar al mercado estas bandas sonoras, luego desatienden casi por completo el factor de la promoción, imprescindible para que sus novedades sean conocidas. Pero eso es otro tema y será objeto de otra editorial.

MundoBSO cuenta en la actualidad con más de 12.600 bandas sonoras comentadas. En lista de espera para ser introducidas en la base de datos hay alrededor de 3.000, y semanalmente recibimos una media de 30 nuevas bandas sonoras, entre las editadas comercialmente, promocionales o músicas que compositores de todo el mundo tienen a bien hacernos llegar. Nadie, prácticamente nadie, podría asumir el coste de comprar esas bandas sonoras. Y muchos, probablemente muchos, lo harían si dispusiesen de los recursos económicos. Pero no es el caso.

Frente a las carencias económicas (y más en tiempos tan inciertos y delicados como los presentes) tiene su lógica que el aficionado deba elegir y también deba renunciar. Y obviamente, frente a una banda sonora de Hans Zimmer, de John Williams o de Ennio Morricone muchos otros compositores (entre ellos, la casi totalidad de los españoles) tienen poco que hacer. Y así es como el mercado discográfico ha menguado hasta niveles casi agónicos. Por ello, y porque no se puede competir en este contexto, hay que saber buscar alternativas. Los compositores (todos los compositores) deberían entender la situación y asumir que hay otras maneras de llegar a los aficionados. De lo contrario, están condenados a la más completa invisibilidad, y no hay nada peor que eso: tener tu obra almacenada en un cajón, que nadie la pueda escuchar y apreciar y que el autor, porque no edita, esté condenado a no existir.

No es verdad que la única opción para existir sea la de tener la banda sonora en formato físico, ni necesariamente un compositor se minusvalora si no tiene su banda sonora en formato físico. Un compositor se minusvalora, en todo caso, si su música no es conocida por nadie o por casi nadie. Creemos que la opción que nos ofreció Pascal Gaigne en The Spanish Connection es generosa y es también útil. Y es una estupenda promoción. Compartir públicamente la música cuando se sabe a ciencia cierta que no va a estar disponible en el mercado discográfico, bien porque no hay posibilidades, bien porque no se quiere hacerlo, como ha sido el caso de lo compartido por Gaigne. Entre no editarla y por ello no generar ningún beneficio económico y compartirla y tampoco generar beneficio económico hay una importante diferencia, y es la de existir. Sabemos que el regalar la música puede entenderse, y además con toda la razón, como una renuncia a los derechos económicos que todo compositor tiene sobre su obra, pero, ¿qué derechos económicos se generan si una banda sonora o no se vende o ni siquiera se edita?. Y sabemos y entendemos que esta propuesta es un arma de doble filo: si los compositores regalasen sus músicas, ¿cómo podrían esperar vender aquellas que sí editen?.

Por supuesto, hay otras opciones, como el venderla a precios muy asequibles y en formato de descarga. Eso ayudaría a que más gente se animara a sumar esas músicas a sus colecciones. Vistos los resultados, competir con precios similares con bandas sonoras de los compositores más comerciales es un llamamiento al fracaso. Y a la invisibilidad.

El aficionado a la música de cine (el que ahora aplaude más que compra) es por lo general generoso en sus aprecios, y el compositor debe entender que no es un demérito el buscar vías alternativas a las ediciones comerciales. No es un demérito, puede ser una victoria, porque no es necesariamente el que edita más el más triunfante, sino el que logra llegar a más gente. En MundoBSO-The Spanish Connection ofrecemos a quienes lo quieran espacio para poder compartir libremente sus músicas con los aficionados. No es un destino. Es solo una opción.

© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012

In what regards to the edition of Spanish soundtracks, past times were much better: not many years ago, there were on the market yearly a good number of soundtracks, at least to arrive up to an optimal amount that evidenced the interest for the film music of our country. Today, however, the panorama is nothing short of devastating: about a dozen soundtracks were released in 2011 and 2012 suggests that this number will be much lower.

Today there are many more people who applaud the Spanish composers in forums or social networks than actually buy their soundtracks, and one might think that this is by detachment or disinterest, but we do not think that is the reason. Last week we offered in The Spanish Connection an interview to Pascal Gaigne in which we accompanied the full soundtrack of his documentary, and the visits were splendid.

There are several reasons that explain this decline, and the economic is the main one of course. If the Spanish soundtracks are not sold, it makes little sense for the record labels (which are not NGOs, they are enterprises with business purposes) to continue betting on that market. It is true that, in the particular case of these labels, there is as added factor the amazing clumsiness in those who, making a considerable effort to market these soundtracks, then almost completely neglect the promotion factor, essential to let their novelties be known. But that is another issue and it will have another editorial.

MundoBSO currently has more than 12,600 reviewed soundtracks. Waiting to be entered into the database there are about 3,000, and received weekly an average of 30 new soundtracks, including those published commercially, promotional or music that composers from around the world send us kindly. No one, hardly anyone could bear the cost of buying those soundtracks. And many, probably many, would buy them if they had the economic resources. But is not the case.

Faced with economic shortages (and more in so delicate and uncertain times like these) it has its logic that the film music fam must choose and also must resign. And obviously, compared with a soundtrack by Hans Zimmer, by John Williams or by Ennio Morricone many other composers (including almost all of the Spanish) have little to do. And that’s how the music industry has dwindled to almost agonizing levels. Therefore, and because they can not compete in this context, one must find alternatives. The composers (all composers) should understand the situation and assume that there are other ways to reach fans. Otherwise, they are doomed to complete invisibility, and there is nothing worse than that: to have your work stored in a drawer, that no one can hear and appreciate and that the author, because he does not publish it, is sentenced to not exist.

It is not true that the only way to exist is that of having the soundtrack on CD, not necessarily a composer is underrated if his score is not in physical form. A composer is underrated, in any case, if his music is not known by anyone or almost anyone. We believe that the option offered by Pascal Gaigne in The Spanish Connection is generous and is also useful. And it’s a great promotion. To share music publicly when you know for sure that it will not be available in the market, either because there are no possibilities, either because you do not want to, as has been the case of the shared music by Gaigne. Between not editing it and therefore not generating any profit and to share it and neither create economic benefit there is an important difference, and that is to exist. We know that giving the music can be understood, and rightly, as a renunciation of the economic rights that every composer has on his work, but what economic rights are generated if a soundtrack is not sold or even not released?. And we know and understand that this proposal is a double-edged sword: if composers would give away their music, how could they expect to sell those that they do release?.

Of course, there are other options such as selling at very affordable prices and in download format. That would help that more people be encouraged to add that music to their collections. Seen these results, to comite with similar prices with the more popular film composers is a call to fail. And invisibility.

The film music fan (which now applaudes more than buys) is usually generous in his appreciations, and the composer must understand that it is not a demerit to seek alternative routes to the commercial editions. It’s not a demerit, it may be a victory, because not necessarily it is the one that publishes more the more triumphant, but the one that arrives to more people. In MundoBSO-The Spanish Connection we offer to those who want to space to share freely their musics with the film music fans. It is not a destiny. It is only an option.

© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012

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