Una entrevista entre luz y oscuridad con Manel Gil Inglada

(An Interview Between Light and Dark with Manel Gil-Inglada. clic on Read More for a basic English translation)

Dirigida por Ricardo Ramón y Joan Espinach, Papá, soy una zombi lleva al género de la animación una historia de zombis, brujos y otros seres de la noche que conviven en una aventura donde Dixie, una niña rebelde y arisca, aprenderá a enfrentarse a los problemas de la vida tras su visita al mundo de los muertos, dominado por el siniestro poder de la bruja Nigreda… La partitura la firma Manel Gil-Inglada, ganador del Premio Jerry Goldsmith en 2010 a la mejor música en Largometraje por el filme de animación Cher Amí, y con el que nos hemos sumergido en el mundo de los muertos vivientes para hablar de su trabajo en esta película.

  • Tras Cher Amí, una película de aventuras heroicas a Cielo abierto has hecho una película también de aventuras, pero sin héroes y mucha nocturnidad. ¿Cómo asumes este tránsito?

Esta película me ha dado la oportunidad de explorar el lado oscuro. Cher Amí era efectivamente una película muy luminosa y abierta, y esta es más oscura y cerrada. Pero sin querer perder esa referencia, tuve claro que había que aportar luz, porque aunque no haya luz en el ambiente sí lo hay, y mucha, en la niña protagonista. Ella es una niña gótica, solitaria, que está sola y es introvertida. Pero en ella hay mucha luz, que tarda en aparecer pero que finalmente sale de ella y contagia a quienes están a su alrededor. Por tanto, el reto fue que la música aportara esa luminosidad.

  • El guión musical de la película se sustancia en la lucha entre el tema principal de la niña y el contratema de la malvada Nigreda. El primero es sencillo, austero y delicado, en tanto el contratema es amplio y muy poderoso.

Ambos son en ritmo ternario 3/4, con forma musical de vals. Y los dos son valses porque quise conexionar a los dos personajes, destinados a encontrarse. Dixie no busca a Nigreda, pero Nigreda sí quiere apoderarse de Dixie y de su amuleto, el Azoth. Por tanto, creí que lo mejor es establecer un nexo en común entre ambas, y la idea de que ambas tuvieran esos temas en forma de vals facilitaría la comprensión de esa vinculación para el espectador.

  • La película arranca, en los títulos iniciales, con el tema de Nigreda, en todo su esplendor. La carta de presentación es, por tanto, la música del mal. Eso obliga a que el tema de la niña parta con clara desventaja. Es un método narrativo similar al de Bruno Coulais en Coraline (2009)

No pensé en esa película mientras me planteaba cómo estructurar musicalmente la mía, pero son fórmulas que funcionan. Al principio, en los créditos iniciales, estamos en un cementerio, lugar de muerte. De momento, en ese contexto, solo nos sitúa dónde estamos, en qué terrenos vamos a narrar la película. Luego, claro, fisicalizo esa música en la figura de Nigreda, que es la que tiene todo el poder.

  • El punto de partida del tema de la niña es singular: aparece por vez primera en una caja de música, que ella escucha en su habitación, y luego ella se apropia de esa música.

Porque es su música, su refugio. Hice el tránsito de la diégesis a lo incidental para evidenciar que algo tan personal e íntimo también podía explicar mucho sobre ella. Ella es una niña gótica, una niña rara si quieres, pero es una niña delicada e inocente, y es bondadosa. La música de la caja de música referencia inevitablemente al concepto de la infancia, y por eso era bueno vincularlo personalmente a ella. Y si el tema de Nigreda es un tema grandilocuente y poderoso, este tenía que ser lo opuesto: básico y elemental, pero para remarcar precisamente esa sencillez.

  • De hecho, es una pequeña melodía que reiteras muy frecuentemente en la película, tanto como referencia como para remarcar ese carácter del personaje. Solo lo expandes en momentos muy concretos…

No hay ningún momento en el que el tema de Nigreda suene sin que ella esté presente, y por lógica tenía que hacer lo mismo con Dixie. Claro que lo reitero frecuentemente, para que la música no la deje nunca sola, pero aplico distintas variaciones en función de lo que ocurra, seaa dramático o sea cómico. Lo que pasa es que esa pequeña melodía que mencionas nos hablan de la Dixie interior, de cómo siente o vé las cosas que suceden a su alrededor. En las escenas donde los que están con ella entran en su mundo, son de alguna manera seducidos por ella, entonces expando y abro esa música para abarcarlos, para enfatizar que Dixie también tiene un gran poder. La luz que te comentaba al principio, pero también cuando ella encuentra finalmente la paz consigo misma.

  • Y cuando abres el tema y lo expandes, se evidencia que es lo opuesto al contratema que le acosa, el de Nigreda. Luz contra oscuridad. Y, claro, es inevitable un encuentro entre ambos temas, un duelo final.

Así es. La lucha por el dominio. Tema principal contra contratema. Cuando eso se produce, uno de los dos ha de ser inevitablemente derrotado…

  • Hay otros temas centrales, menores, y mucho tema secundario. Me interesa particularmente el tema central del padre, Vitriol. Es completamente diferente, da un claro mensaje de que el padre vive en su propio mundo, que está en otra onda y que, aunque evidentemente sienta mucho afecto por su hija, está al margen.

Vamos por partes. Efectivamente hay otros temas centrales, son meras referencias a los que no quise darles mayor presencia para no quitarle espacio a las músicas verdaderamente importantes, las de la niña y la malvada Nigreda. Y también mucho tema secundario, para resolver secuencias concretas donde no había lugar para la presencia ni del tema principal ni del contratema. Me encantó la estética de la casa de la niña. Es muy modernista, gaudiana. El padre se dedica al mundo de los muertos, pero era una casa muy viva, colorida. Allí puse temas divertidos e irónicos, porque el ambiente lo pedía. También me gustó hacer la escena de la feria, donde la música empieza en diégesis y luego se abre a lo incidental, porque además la secuencia es un punto de inflexión en la película. Respecto al padre, tienes toda la razón: él quiere mucho a su hija, pero vive en su propio mundo y es por ello por lo que Dixie se siente sola. El padre tiene su propia música, un tema muy dinámico que es absolutamente diferente al resto de las músicas.

  • Es un tema muy divertido, muy despreocupado. No acabo de entender, sin embargo, la razón por la que lo empleas en los créditos finales, y además versionado en rock. Él no es protagonista, pero concediéndole los créditos finales le das el protagonismo.

Es posible que no tenga sentido argumentalmente hablando, pero pensé que por la estética de los créditos era la música más adecuada para dejar un buen sabor de boca al final. Por tanto, es más una decisión estética. El tema de Nigreda no tendría sentido alguno, claro, pero el de Dixie tampoco, porque siendo frágil y delicado no podría ajustarlo al ritmo de los créditos. Así, y gracias a la colaboración de Los Tiki Phantoms interpretando el tema y la incorporación del sonido de un theremin, creo que no perdemos el tono de humor negro.

  • No hubo presupuesto para grabar con orquesta real…

No, no lo hubo, desgraciadamente. Hubiese sido muy complicado y nada barato, desde luego, por la gran cantidad de variaciones en los temas y la mucha música que hay. Así que tuve que trabajar sin orquesta pero intentando darle la mayor entidad posible para que el espectador la percibiera como si de una orquesta sinfónica se tratara. Pero al menos pude hacer cosas que ni con un presupuesto normal podría hacer con orquesta real.

© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012

Directed by Ricardo Ramón and Joan Espinach, Papá, soy una zombi (USA title: Daddy, I’m a Zombi) translates to the animated genre a story of zombies, witches and other creatures of the night that live in an adventure where Dixie, a rebellious and sullen child, will learn to cope with the problems of life after her visit to the world of the dead, controlled by the sinister power of the witch Nigreda… The score is signed by Manel Gil-Inglada, winner of the Jerry Goldsmith Award in Full-Lenghth Format for the animation film Cher Amí, and with him we have immersed in the world of the undead to talk about his work in this film.

  • After Cher Amí, a film of heroic adventures on Open Skies you have made ​​a movie also of adventure, but with no heroes and nocturnal. How do you assume this transit?

This film has given me the opportunity to explore the dark side. Cher Amí was indeed a movie very bright and open, and this is more dark and closed film. But without wanting to lose that reference, I knew I had to add light, because although there is no light in the sorrounding, there is, and lots, in the girl protagonist. She is a Gothic lonely girl, who is alone and introverted. But there is much light in her, that it takes time to appear but that finally appears on her and spreads to those around her. Therefore, the challenge was that the music should add that luminosity.

  • The musical script of the movie is substanced in the battle between the principal theme of the girl and the countertheme of evil Nigreda. The first is simple, austere and delicate, while the countertheme is large and very powerful.

Both are in ternary rhythm 3/4, with the musical form of a waltz. And the two are waltzes because I wanted to link the two characters, destined to meet. Dixie does not seek Nigreda, but Nigreda wants to grab Dixie and her amulet, the Azoth. So, I thought it best to establish a common link between them, and the idea that both had such themes in the form of waltz would facilitate the viewer the understanding of this link.

  • The film starts in the opening titles with the theme of Nigreda, in all its glory. The presentation is, therefore, the music of evil. That forces the theme of the girl to split with a distinct disadvantage. It is a narrative method similar to that of Bruno Coulais in Coraline (2009)

I did not think in that movie while I thought how to structure musically mine, but that are formulas that work. At first, in the opening credits, we are in a cemetery, the place of death. For now, in this context, it only puts us where we are, in what areas we are going to narrate the movie. Then, of course, I physicallize that music on the figure of Nigreda, which is the one with all the power.

  • The starting point of the theme of the girl is unique: it first appears in a music box, which she hears in her room, and then she takes over the music.

Because it’s her music, her refuge. I made the transition from diegesis to incidental to show that something so personal and intimate could also explain a lot about her. She is a Gothic girl, a weird girl if you want, but she is a delicate and innocent girl, and she is kind. The music box inevitably refer to the concept of childhood, and it was good to link personally to her. And if the Nigreda’s theme is grand and powerful, this had to be the opposite: basic and elementary, but to highlight just that simple-hearted characteristic.

  • In fact, it is a little melody that you reiterate very frequently in the film, both as a reference as to highlight the nature of the character. You only expands it at very specific moments…

There is no moment when the Nigreda’s theme sounds without her being present, and by logic I needed to do the same with Dixie. Of course I often repeat it, so the music never leave her alone, but I apply different variations depending on what happens, being dramatic or comic. What happens is that this little melody you mention speaks of the interior Dixie, how she feels or see things happening around her. In the scenes where those who are with her come into her world, when they are somehow seduced by her, then I open and expand that music to embrace them, to emphasize that Dixie also has a great power. The light that I said at first, but also when she finally finds peace with herself.

  • And when you open the theme and expands it, it is evidenced that it is the opposite to the countertheme harassing it, that of Nigreda. Light against darkness. And of course, it is inevitable a meeting between the two themes, a final duel.
Right. The struggle for dominance. Principal theme against countertheme. When that occurs, one of the two must be inevitably defeated…
  • There are other central themes, minors, and many secondary themes. I am particularly interested in the theme of the father, Vitriol. It’s completely different, it gives a clear message that the father lives in his own world, which is mentally on another place and that, although obviously he feel much affection for his daughter, is on the sidelines.
Let’s take it step by step. There are indeed other central themes, they are only simple references that I did not want to give more presence to not take space to the music truly important, the one of the girl and the evil Nigreda. And also there are much secondary themes to solve specific sequences where there was no place for the presence of the principal theme nor the countertheme. I loved the aesthetics of the house of the girl. It is very modernistic and Gaudian. The father is engaged in the world of the dead, but the house was very much alive, colorful. There I put funny and ironic themes, because the environment demanded it. I also liked doing the scene of the fair, where music starts on diegesis and then opens to incidental, because the sequence is also a turning point in the film. Regarding the father, you’re absolutely right: he loves his daughter but he lives in his own world and that is why Dixie feels so lonely. The father has his own music, a very dynamic theme that is quite different from the rest of the musics.
  • This is a very fun, very casual theme. I do not understand, however, why you use it in the end credits, and also in rock versioning. He is no the protagonist, but giving him the credits you give him protagonism.

It is possible it may not make sense speaking on terms of the story, but I thought that because of the aesthetics of the credits it was the most appropriate music to leave a good impression at the end. Therefore, it is a decision more aesthetic. The theme of Nigreda would be meaningless, of course, but neither the Dixie music, because being fragile and delicate it could not adjust to the rhythm of the credits. Thus, thanks to the collaboration of Los Tiki Phantoms playing the theme and incorporating the sound of a theremin, I did not lose the tone of black humor.

  • There was no budget to record with real orchestra …

No, there were not, unfortunately. It would have been very complicated and not cheap, of course, by the large number of variations on the themes and the amount of music. So I had to work without orchestra, but trying to give the largest possible entity to allow the viewer to perceive it as if it were a symphony orchestra. But at least I could do things that even with a normal budgets I could not do with real orchestra.

© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012

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