Entrevista sobre un regreso con Bernardo Bonezzi

(Interview on a Comeback with Bernardo Bonezzi. clic on Read More for a basic English translation)

El pasado enero publicamos una entrevista con Bernardo Bonezzi aprovechando la salida al mercado de dos discos de bandas sonoras: las de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (1995) y Sin noticias de Dios (2001), conjuntamente por un lado, y la de Mari del Sud (2001), por el otro. Apenas dos meses después saca dos discos más. En total, cuatro. En tiempos tan inciertos como los actuales, constituye todo un acontecimiento. Estos dos discos no son de bandas sonoras, sino que pertenecen a la también extensa labor extra-cinematográfica del compositor, uno de los referentes de la llamada movida madrileña, aquellos dorados años de la transición que generaron un movimiento cultural alternativo, atrevido y diferente. Con solo 13 años fundó el grupo Zombies, con el que grabó el hit Groenlandia. El álbum La esencia de la Ciencia tiene once canciones y un tema instrumental y Esencias es un disco que recoge versiones instrumentales de las canciones del anterior. Pero Bonezzi no se conforma con eso e inicia una gira por toda España donde cantará temas del álbum y de su repertorio. Llevaba 30 años sin pisar un escenario como cantante. No hemos querido dejar de aprovechar la ocasión para hablar con él.

  • La esencia de la Ciencia es tu quinto álbum en solitario (sin contar claro tus bandas sonoras) ¿Qué tiene de diferente y qué has querido expresar?

Vivimos en una época en la que todos los valores se están perdiendo. Yo soy agnóstico, y como tal creía en lo que era científico, en aquello que era empírico. Pero incluso hoy la ciencia se cuestiona y es terreno resbaladizo. De hecho, ya la física cuántica cuestiona incluso a Einstein…He querido dar una visión irónica, reflexiva, observando el mundo y tratando de explicarlo con música, que básicamente siempre ha sido el punto de partida de la Ciencia y el Arte. Lo he hecho con una música que yo considero muy divertida, aunque tenga en algunas canciones letras duras, pero siempre desde un punto de vista optimista.

  • La canción “Como en un espejo” tiene esa doble vertiente: la música es alegre y la letra es amarga, ¿Tiene relación con todo aquello que explicaste en la anterior entrevista en The Spanish Connection?

Bueno, la canción surgió a partir de la muerte de uno de mis más queridos amigos, Sigfrido Martín Begué, excelente pintor y que de alguna forma me dejó un sentimiento de soledad. Sin embargo, al final volví a inspirarme nuevamente en el cine, en éste caso en la maravillosa película de Ingmar Bergman del mismo nombre. Y aunque personalice la letra, ya que la canto en primera persona, en realidad estoy casi interpretando la soledad e incapacidad de la maravillosa Harriet Anderson, protagonista de la película. Por suerte en mi vida real ni estoy solo ni me pasan esas cosas…

  • ¿Con este disco estableces algún tipo de vínculo con los años de la movida o con Zombies?

No tengo nostalgia de aquellos tiempos. En realidad fue una época difícil. Groenlandia es hoy considerado un clásico del pop, pero en su momento fue muy complicado que llegara a la gente. ¡Por entonces quienes triunfaban eran Los Pecos!. Yo me siento ahora mucho mejor, más sereno y mis años haciendo música de cine me han dado mucha confianza y flexibilidad. He aprendido mucho y este es un disco de mi presente, no de mi pasado.

  • Con una trayectoria tan amplia en el cine, ¿es fácil componer no pensando en imágenes?

En el cine, por lo general, siempre he tenido bastante libertad creativa y aunque es cierto que te obligas a responder a las exigencias de la película, en la mayoría de los casos no he tenido presiones para hacer música que no quisiera hacer. Ahora, obviamente, por mucha libertad que te de el director, siempre tienes que ceñirte a una historia, unos personajes, etc., con lo cual la libertad creativa siempre se debe ceñir a ciertos parámetros. Son procesos diferentes; en ambos se sufre pero de maneras distintas. Lo que pasa es que en la soledad de mi estudio el proceso creativo de la música para un disco no tengo presiones externas, y eso me hace sentir algo más libre, porque no debo responder a otras exigencias que las mías. Me gusta hacer música para películas siempre que estas me estimulen a hacer algo creativo, al igual que me gusta hacer música pensada para un disco porque es la manera que los compositores nos expresamos de forma más libre…

  • Y ahora no solo lo publicas sino que te lanzas a los escenarios. ¿No te asusta?

Cuando empecé a hacer el disco no me lo había planteado, simplemente compuse las canciones. Luego sí me vino la idea y tuve muchas ganas de hacer directo. Por supuesto que además de canciones del último disco, La esencia de la Ciencia, también tocaremos otras de toda mi carrera, como GroenlandiaExtraños juegos, etc. Me apetece mucho tener contacto directo con el público.

© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012

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Alternativas a la invisibilidad

(Alternatives to the invisibility. clic on Read More for a basic English translation)

En lo que concierne a la edición de bandas sonoras españolas, tiempos pasados fueron mucho mejores: no hace muchos años, salían al mercado anualmente un buen número de bandas sonoras, al menos hasta alcanzar una cantidad óptima que evidenciaba el interés por la música de cine de nuestro país. Hoy, por el contrario, el panorama es poco menos que desolador: apenas una docena de bandas sonoras se editaron en 2011 y este 2012 apunta a que la cifra va a ser mucho más baja.

Hoy son muchos más los que aplauden a los compositores españoles en foros o redes sociales que los que efectivamente compran sus bandas sonoras, y podría pensarse que ello es por desapego o desinterés, pero no creemos que sea por eso. La pasada semana ofrecimos en The Spanish Connection una entrevistaPascal Gaigne en la que acompañamos la banda sonora íntegra de su documental, y las visitas fueron espléndidas.

Hay varias razones que explican esta decadencia, y la principal es naturalmente la económica. Si las bandas sonoras españolas no se venden, no tiene mucho sentido que las discográficas que las editan (que no son ONG, son empresas con voluntad de negocio) sigan apostando por ese mercado. Cierto es que, en el caso particular de estas discográficas, hay un factor añadido y es la sorprendente torpeza en quienes, haciendo un considerable esfuerzo por lanzar al mercado estas bandas sonoras, luego desatienden casi por completo el factor de la promoción, imprescindible para que sus novedades sean conocidas. Pero eso es otro tema y será objeto de otra editorial.

MundoBSO cuenta en la actualidad con más de 12.600 bandas sonoras comentadas. En lista de espera para ser introducidas en la base de datos hay alrededor de 3.000, y semanalmente recibimos una media de 30 nuevas bandas sonoras, entre las editadas comercialmente, promocionales o músicas que compositores de todo el mundo tienen a bien hacernos llegar. Nadie, prácticamente nadie, podría asumir el coste de comprar esas bandas sonoras. Y muchos, probablemente muchos, lo harían si dispusiesen de los recursos económicos. Pero no es el caso.

Frente a las carencias económicas (y más en tiempos tan inciertos y delicados como los presentes) tiene su lógica que el aficionado deba elegir y también deba renunciar. Y obviamente, frente a una banda sonora de Hans Zimmer, de John Williams o de Ennio Morricone muchos otros compositores (entre ellos, la casi totalidad de los españoles) tienen poco que hacer. Y así es como el mercado discográfico ha menguado hasta niveles casi agónicos. Por ello, y porque no se puede competir en este contexto, hay que saber buscar alternativas. Los compositores (todos los compositores) deberían entender la situación y asumir que hay otras maneras de llegar a los aficionados. De lo contrario, están condenados a la más completa invisibilidad, y no hay nada peor que eso: tener tu obra almacenada en un cajón, que nadie la pueda escuchar y apreciar y que el autor, porque no edita, esté condenado a no existir.

No es verdad que la única opción para existir sea la de tener la banda sonora en formato físico, ni necesariamente un compositor se minusvalora si no tiene su banda sonora en formato físico. Un compositor se minusvalora, en todo caso, si su música no es conocida por nadie o por casi nadie. Creemos que la opción que nos ofreció Pascal Gaigne en The Spanish Connection es generosa y es también útil. Y es una estupenda promoción. Compartir públicamente la música cuando se sabe a ciencia cierta que no va a estar disponible en el mercado discográfico, bien porque no hay posibilidades, bien porque no se quiere hacerlo, como ha sido el caso de lo compartido por Gaigne. Entre no editarla y por ello no generar ningún beneficio económico y compartirla y tampoco generar beneficio económico hay una importante diferencia, y es la de existir. Sabemos que el regalar la música puede entenderse, y además con toda la razón, como una renuncia a los derechos económicos que todo compositor tiene sobre su obra, pero, ¿qué derechos económicos se generan si una banda sonora o no se vende o ni siquiera se edita?. Y sabemos y entendemos que esta propuesta es un arma de doble filo: si los compositores regalasen sus músicas, ¿cómo podrían esperar vender aquellas que sí editen?.

Por supuesto, hay otras opciones, como el venderla a precios muy asequibles y en formato de descarga. Eso ayudaría a que más gente se animara a sumar esas músicas a sus colecciones. Vistos los resultados, competir con precios similares con bandas sonoras de los compositores más comerciales es un llamamiento al fracaso. Y a la invisibilidad.

El aficionado a la música de cine (el que ahora aplaude más que compra) es por lo general generoso en sus aprecios, y el compositor debe entender que no es un demérito el buscar vías alternativas a las ediciones comerciales. No es un demérito, puede ser una victoria, porque no es necesariamente el que edita más el más triunfante, sino el que logra llegar a más gente. En MundoBSO-The Spanish Connection ofrecemos a quienes lo quieran espacio para poder compartir libremente sus músicas con los aficionados. No es un destino. Es solo una opción.

© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012

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Una entrevista con partitura completa a Pascal Gaigne

(A Interview with Complete Score to Pascal Gaigne. clic on Read More for a basic English translation)

El documental 778 La chanson de Roland (El cantar de Roldán), dirigido por Olivier van der Zee, es una coproducción hispano-francesa que investiga los hechos históricos que se relatan en el Cantar de Gesta, a través de cuatro ejes: el relato del guionista y el director tras descubrir en el País Vasco una placa en homenaje a los soldados vascos que derrotaron al Emperador Carlomagno; la recreación histórica de la campaña del ejército de Carlomagno en el año 778 para la toma Zaragoza; las prospecciones arqueológicas en los lugares donde pudo producirse la batalla de Roncesvalles; y los testimonios de expertos en Historia, Arquelogía, Geografía… Hemos hablado con Pascal Gaigne de la música para este documental, que tiene dos versiones: una larga, para las salas de los cines, y una corta de una hora de duración para televisión. Podéis, si queréis, ver esta versión aquí:

  • El documental combina tu música con la de Richard Wagner para El anillo de los Nibelungos. ¿En qué fase entraste en el proyecto? ¿Ya estaba decidido que se utilizaría música de Wagner o solo eran temp-tracks?

No, no. Yo estuve en el proceso de este documental desde la primera fase, cuando era solo una idea. Al principio la música de Wagner iba a ser solo una referencia, pero también al principio creíamos que no íbamos a poder tener una orquesta a nuestra disposición. Pero por problemas de derechos no podíamos hacer otra cosa que grabar nuevamente la música de Wagner. Fue todo muy complicado. Entonces, surgió la posibilidad de disponer de una orquesta, la EGO (Joven Orquesta de Euskadi), formada por 85 músicos, todos ellos jóvenes y enormemente entusiastas, que dieron mucha energía. Y fue entonces cuando le sugerí a Olivier van der Zee, el director, que podíamos dejar algunos temas de Wagner en la película y que yo me ocuparía del resto.

  • En el documental, tú estás en la narración del presente y Wagner se escucha en las reconstrucciones del pasado. Y sin embargo hay un color bastante homogéneo, es diferente pero no brusco.

Había que establecer una interacción con el material audiovisual logrado en las entrevistas y que estas resultasen al menos tan amenas como las ficciones hechas con actores. El denominador común que comentas es lo épico. La idea de Olivier era que el documental fuese muy instructivo. Había muchísima información que dar y que gestionar. Él se ha arriesgado mucho, porque no es historiador y lo que plantea el documental no sigue la ortodoxia de la historia que conocemos sobre Roncesvalles, sino que propone una hipótesis diferente. Pero fue un alivio que en un seminario con historiadores de prestigio no se cuestionara su hipótesis.

  • Sin embargo, lo épico en Wagner es serio y grave, mientras tu música, siendo también épica, trasmite una sensación más alegre, no en el sentido ligero sino en el de la felicidad…

Las secuencias ficcionadas explican hechos históricos, y Wagner (aunque sea algo que es anacrónico) da esa solemnidad y seriedad. Pero el documental es también la historia del amor por la Historia, de la pasión de sus investigadores, de la gran recompensa que supone para ellos el descubrimiento de nuevas pruebas. Por ello llevé a su terreno una música feliz, abierta, expansiva, que también contagiara a los espectadores.

  • Hay una escena, la más importante (cuando se recrea la batalla de Roncesvalles) donde Wagner desaparece y tú, que siempre has estado en las secuencias del presente, ocupas el espacio. ¿Qué sentido tiene eso?

No lo sé, la verdad es que no fuimos tan racionales. Intuimos que vendría bien a la secuencia.

  • Pienso que de alguna manera, al explicar una versión alternativa a la tradición, es una manera de reflejar la alegría o felicidad de los historiadores por haber llegado a esa conclusión tras sus investigaciones, y en cierto modo les regalas a ellos ese momento histórico…

Sí, visto así funciona bien y tiene su lógica. Yo también estoy muy feliz con este trabajo. Más de 30 minutos de música que tuve que hacer en unas tres semanas. Es un tipo de música diferente a lo que me suelen pedir en el cine y la verdad soy como un actor que siempre hace comedia y tiene ganas de explorar otras facetas. Lo hago poco a poco, a medida que me dejan… espero que la gente la disfrute.

© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012

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