(Cains Against Abels. clic on Read More for a basic English translation)
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En tiempos tan difíciles como los que estamos sufriendo actualmente, con una crisis cierta y un futuro completamente incierto, es más importante que nunca aprovechar todas las oportunidades que existan para defender y promover el trabajo de los compositores que están trabajando en el cine español. Sin embargo, tras más de 10 años dedicando un importante espacio a la labor de estos autores, la Revista de la Academia de Cine Español tomó la decisión, en vigor desde el pasado mes de diciembre, de no dedicarles la atención merecida y someterlos a una injusta invisibilidad. Pero eso, siendo grave por parte de la propia Academia es simplemente obsceno cuando quien se ha encargado de este boicot no ha sido otra que Musimagen, una asociación de compositores, que son quienes han asumido la gestión de esa sección de la revista y cuya primera decisión parece haber sido, precisamente, que no se vuelva a hablar de lo que hacen los compositores en el cine español. Como veremos, durante estos meses tan solo han aparecido los intocables Alberto Iglesias y Roque Baños, más dos meses en que se abordó -como venía siendo habitual en los últimos años- los finalistas y ganadores de los últimos Premios Goya. Pero nadie más.
Que Musimagen haya tomado las riendas de esa sección tiene de por sí cierto grado de perversión: esta es una asociación que agrupa a compositores, pero no a todos los compositores, que no tienen obligación alguna (ni siquiera moral) de apuntarse a una agrupación que no se está destacando precisamente por resultados constatables en lo que a la mejora de los derechos de los compositores se refiere, aunque sus propósitos sean positivos y haya habido notables esfuerzos en ese sentido. En todo caso, que Musimagen se haga cargo de la sección, ¿significa que quien no pertenezca a ella tiene bloqueado el acceso a una revista que es para todo el sector cinematográfico?. Si fuera así estaríamos ante un coto privado en una revista que debería estar abierta a todo el sector profesional de compositores. De todos modos, y me remito a los hechos que detallaré, Musimagen ha entrado en la revista para que los compositores -también los de la asociación- salgan de ella, al menos eso es exactamente lo que ha sucedido hasta ahora. Los miembros de la asociación deberían exigir explicaciones a los responsables de Musimagen.
Durante los más de 10 años que yo estuve al cargo de esa sección (y es fundamental indicarlo: a cambio de absolutamente nada, sin contraprestación económica ni favor ni beneficio de ningún tipo, solo por entrega completa a la causa de la defensa de la labor de los compositores), entraron en la revista desde nombres consagrados como los de Alberto Iglesias o Roque Baños -que obviamente no necesitan ningún tipo de apoyo por mi parte- a jóvenes y talentosos compositores que firmaban la música de pequeños documentales, pasando por supuesto por una innumerable cantidad de compositores que han venido haciendo cine. Nadie, absolutamente nadie ha escrito más frecuentemente y en más sitios sobre los compositores españoles que yo, mostrándoles siempre apoyo, y mi objetivo específico en la revista de la Academia no era el de hacer crítica (que no es el lugar, para ello tengo otros medios) sino explicar las bondades de sus trabajos a la propia industria: a productores y directores, sustancialmente. Debo decir que siempre conté con apoyo en mis propósitos y que estoy absolutamente satisfecho de lo hecho.
Entre las condiciones que me impuse (y que nunca fueron cuestionadas desde la Academia) fue que se hablase de lo que hacían los compositores en el cine (y también en otros medios como la televisión, videojuegos, etc.), no dependiendo de que tuviesen editadas sus bandas sonoras. En otras palabras (tal y como sucede en MundoBSO, por ejemplo) el que existiese disco era un factor irrelevante: lo importante era que la música en la película sí existiese. Por razones obvias, es materialmente imposible que todo lo que se hacía anualmente en el cine español pudiera ser comentado en la revista (para ello, como mínimo, se me debería facilitar el acceso a esas películas, lo que nunca sucedió). Pero a ningún compositor que tuviera interés en que escribiera sobre él le dije que no. A ninguno. Otros no mostraron ese interés y aún así escribí sobre muchos de ellos. Las hemerotecas dictan sentencias inapelables.
Sin embargo, a fin de lograr esos propósitos de apoyo y promoción, tuve que hacer algunos equilibrios no del todo fáciles y que en muchas ocasiones me hicieron replantear si yo era la persona más adecuada para ejercer esa función, y en el último período con especial intensidad. ¿Cómo firmar una crítica tan negativa como la que recientemente he hecho a la banda sonora de Luces rojas (de Víctor Reyes) y luego intentar explicarla con cierta objetividad en la Revista de la Academia?. En algunos casos, preferí no comentar en la revista algunas bandas sonoras -para no traicionarme a mi mismo- pero en otras era imperativo que, por la importancia de la propia película, fuese comentada. No fue siempre fácil, aunque el objetivo de llevar nuevos nombres a la revista mereció ese equilibrio. Pero dejar de colaborar con la revista ha sido, en realidad, una liberación: ya no he de mantener esos equilibrios, puedo ser enteramente libre (siempre lo he sido, pero ahora más que nunca) y no tengo problemas en expresar lo que pienso, como en el caso de la citada Luces rojas. De hecho, The Spanish Connection nace justamente cuando dejo de colaborar con la revista. Y este blog es, de entre las más de 200 webs y blogs dedicados a la música de cine en el mundo, el tercero más visitado en idioma español (tras MundoBSO y BSOSpirit), y está en los primeros 20 puestos, en cualquier idioma.
Pero todos los cambios deberían ser a mejor, y no a peor, como es lo que ha sucedido. Debo decir que no me ha sorprendido. No entraré en detalles, pero no quiero dejar de mencionar que siempre me llegó (de manera nunca directa) el malestar de algunos compositores (pertenecientes al grupo a los que me permito llamar, irónicamente, los olvidados) por la excesiva (¿?) presencia de tanto compositor joven en la Revista de la Academia (una estupidez, como tantas de los olvidados), y este malestar se agudizó en los últimos tiempos. Uno de esos compositores montó un escándalo (con e-mail a la Academia incluido, en el que se mostró muy ofensivo con mi persona) porque no tuve a bien comentar una banda sonora que él mismo se había editado promocionalmente… y que ni yo ni la misma Academia sabía de su existencia. Delirante, pero fue cuando me hizo ver que los olvidados preparaban una suerte de coup d’État para tomar el control de la sección musical de la revista y que se dejase de hablar de tanto compositor joven. Así se lo hice saber a no poca gente y así ha sido. Y el nuevo lema que parece imperar en la revista, con Musimagen (no como asociación, estoy completamente seguro, pero sí por parte de algunos de sus responsables) es el de ya que no pueden hablar de mi, que no hablen de los demás. La España unamuniana.
En mi última colaboración que hice en la revista comenté las músicas de Lucas Vidal para Mientras duermes, la de Lisandro Rodríguez para el documental Jacques Leonard. El payo Chac y me hice eco de dos bandas sonoras antiguas de Bernardo Bonezzi, editadas con el sello Quartet Records. Fue el número de noviembre de 2011 y a partir de ahí se inició el proceso de limpieza por parte de Musimagen, con el placet de la Academia:
Diciembre 2011 (descargar): toda la página completa a repasar bandas sonoras clásicas editadas por el sello Quartet Records, la mayor parte de las cuales ya habían sido referenciadas en números anteriores de la revista. Estas son algunas de las bandas sonoras estrenadas ese mes y que no encontraron espacio en la revista: XP3D Paranormal Xperience, Copito de nieve.
Enero 2011 (descargar): Se dedica la página a una entrevista al (estupendo) técnico de sonido José Vinader, entrevista que podía ocupar cualquier otra parte de la revista. Su presencia supuso la ausencia de, entre otras, Arrugas, Silencio en la nieve, La chispa de la vida.
Febrero 2011 (descargar): Se publica el especial Goya, como desde años atrás en la revista. En este mes no hay espacio para novedades, que tradicionalmente se posponen dos meses.
Marzo 2011 (descargar): Se publica -fuera de sección- una entrevista a Roque Baños por el Premio Ricardo Franco 2012. La sección se dedica a los ganadores del premio Goya, como también es tradicional.
Abril 2011 (descargar): Se publica un artículo a página completa dedicado a… Roque Baños!!!!. Este mes, que tradicionalmente sirve para compensar el vacío de los dos meses anteriores, se obviaron Lo mejor de Eva, Papá, soy una zombi, Katmandú, un espejo en el Cielo, Vilamor, Dictado, Luces rojas, The Cold Day of Light. Asimismo, y a diferencia del pasado año donde se les dio amplia cobertura, no hay referencia a los Premios IMFCA, que este año ganó en una de sus categorías Arnau Bataller.
El lector comprobará cómo, en todos estos meses, se ha hecho el vacío a los compositores españoles más allá de Iglesias y Baños, que lo merece todo, pero dedicarle dos reportajes consecutivos solo evidencia la voluntad de que no se hable de los demás. ¿Quiénes son los responsables de este desprecio a los compositores?. Pues son otros compositores, lamentablemente. Y, por los cargos que ocupan, son estos:
Por parte de la Academia: Juan Carlos Cuello y Zacarías Martínez de la Riva, compositores miembros de la Junta Directiva. El primero es un compositor que no trabaja en el cine desde 2009, año en que puso fin a una racha de no trabajar en el cine de otros cinco años. Ninguna de sus (pocas) bandas sonoras ha tenido la más mínima repercusión. El segundo sí es un compositor solicitado en el cine español, y además muy emergente.
Por parte de Musimagen: Alejandro Román (Presidente) y Ramón Paus (Vicepresidente). El primero acaba de estrenar su segundo largometraje, El perfecto desconocido, cuatro años después de su anterior filme y tras años dedicados a ponerle música a cortos y a trabajar como orquestador. En el caso de Paus, hizo el pasado año una película que ni siquiera se ha estrenado comercialmente, Nobody’s Rose, y su anterior película, Las huellas borradas (que nadie vio), data de… ¡1999!. Su labor es sustancialmente extracinematográfica.
Pues estos cuatro compositores (dos de ellos ociosos cinematográficamente hablando, otro un recién llegado y el otro seguramente muy liado para ocuparse de asuntos mundanos) son los máximos responsables de que súbitamente todos aquellos compositores que sí trabajan, que no son ociosos o que llevan a sus espaldas una cierta trayectoria hayan desaparecido de la Revista de la Academia. No los señalo como culpables pero sí como responsables por los cargos que ocupan. Y si un espacio que se había conquistado lo han dejado perder, entonces son además unos incompetentes y no deberían seguir en sus puestos. Porque estar en la Revista de la Academia es un derecho que tienen quienes trabajan en el cine español, no una concesión de una asociación a la que deberían pedir explicaciones: ¿por qué antes sí y ahora no?. Que respondan, que rectifiquen o que dimitan. Si no, es una gran tomadura de pelo.
Porque lo importante no es quién escriba en esa revista. Lo que importa es que lo que se haga sea útil. Y ya no es así, lamentablemente.
© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012











