Entrevista desde un punto de vista universal con Ivan Palomares

(A Universal Standpoint Interview with Ivan Palomares. clic on Read More for a basic English translation)

La serie televisiva documental Un mundo aparte -que actualmente emite La 2 de Televisión Española- consta de 13 capítulos de 60 minutos cada uno en los que se muestra el mundo a través de la mirada de los viajeros. La figura del operador de cámara, invisible, con su particular visión del mundo, pone voz a la serie, guiando al espectador a lo largo de las grandes rutas, reunidas en un mismo viaje. De España a Cabo Norte, de San Petersburgo a la Península de Kamchatka, de Alaska a Tierra del Fuego y de Ciudad del Cabo a Estambul. El objetivo de la serie es mostrar a los pueblos indígenas. La expedición es testigo de las culturas aborígenes del siglo XXI y convive con ellos mostrando su realidad sin detenerse solamente en el folclore. La música la firma Iván Palomares (Madrid, 1977), ganador del Premio Jerry Goldsmith en 2009 por la música del documental Mundos de agua: el agua viajera y con él hemos hablado sobre este trabajo.

  • Tú has compuesto música que figura en alrededor de 40 documentales. ¿Tiene Un mundo aparte algo que haya sido diferente o singular?

Aunque haya trabajado en varios documentales, y varios sobre temas parecidos, siempre intento que tengan una personalidad propia, no repetir esquemas por repetirlos, aunque haya clichés inevitables. En el caso concreto de esta serie documental, lo que más me estimuló es el punto de vista que íbamos a darle a la música. Cuando hablé con Daniel Landa, el director, lo primero de lo que hablamos es de coherencia, de que aunque recorriéramos casi todos los rincones del Planeta, hubiera una conexión, que no fuera meramente ir poniendo las músicas de los lugares. Daniel me explicó que,  más allá del viaje, lo que verdaderamente le había fascinado habían sido las personas que se encontró, y me de lo mucho que había aprendido de la gente. Y eso era lo que él quería transmitir en el documental, así que era lógico que la música se ubicara en ese punto de vista, que se transmitiera al espectador. Obviamente, siendo un documental televisivo, había que cumplir otras funciones (como la del relleno), pero procuramos reducirlas a lo estrictamente necesario. Daniel no quería un documental al uso, sino hablar de la Humanidad, y por ello planteamos una música que tuviera un punto de vista universal, no étnico. Empezamos a trabajar con un episodio grabado en África, en un safari. Paisajes bellísimos, animales, el Sol. Pero le propuse que no hiciéramos la música del lugar sino la música de la mirada de quien no es del lugar, el punto de vista del viajero. Y eso lo extendimos al resto del documental.

  • Hay música étnica, pero también un leit-motiv común a todos los lugares.

El leit-motiv lo unifica todo desde un punto de vista emocional. Es inevitable recurrir a lo étnico, porque es la música que el espectador televisivo espera escuchar en este tipo de documentales, es el cliché del que te hablaba. Intenté acercarme a lo que representaba idiomáticamente cada etnia, pero siempre solapadamente y con el solo propósito de contextualizarlo. Pero tuvimos claro que eso no podía ser lo que estuviera en un primer plano de las percepciones, sino en un plano secundario para poder resaltar el concepto principal, que es el de la pasión, la aventura y el aprendizaje. En realidad, me limité a intentar trasladar a la música las emociones que el director quería expresar. Yo traducía esas emociones en la música y queríamos que la gente sintiera esas emociones como si fueran propias.

  • Por tanto, la tuya es también una música de opinión. Teniendo presente que no es de animales sino de personas, ¿no corréis el riesgo de ser paternalistas?

No lo creo. Se puede correr el riesgo de manipular al espectador y no dejarle margen para que construya sus propias impresiones. Pero es que la idea era transmitir la fascinación del observador. El documental está narrado en voz en off. Ubicamos la música más en el plano de lo narrado que de lo que se veía. Y yo creo que esas emociones son universales, porque pueden ser  fácilmente compartidas y porque tiene un punto de vista de autor. No es un documental en el que alguien ha llevado la cámara a lugares remotos para mostrar lo que ha encontrado sino es la crónica de un viajero. Y la música tenía que explicar precisamente eso, no alejarse de los ojos que lo miran y de las impresiones de quien mira.

  • ¿Y puede hacerse sin apenas presupuesto para la música?

Es una verdadera pena que haya tan poco presupuesto. Este es un proyecto que duró dos años y mucho esfuerzo. Pero hay necesidades comerciales que cubrir y poco margen de maniobra. Por ello, inevitablemente, no puedes disponer de una orquesta sinfónica. Ojalá llegue el día en que los documentales de autor tengan más presupuesto.

  • Yo no conocía a Daniel Landa, pero me parece una persona interesantísima… si hubiera nacido en el Siglo XVI ya imagino lo que estaría haciendo

Solo tienes que visitar su web (viajesalpasado.com) para saber lo que hace. Si, es muy interesante.

© Conrado Xalabarder y MundoBSO, 2012

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